A pesar de que ya son 21 años los transcurridos desde la muerte de mi madre, la tengo tan presente que al leer esto que esta autora le dedicó a su madre, lo hice mío El otro día me miré en un espejo y vi a mi madre. En mis ojos descubrí su mirada. Hace seis años que murió y cuanto más años cumplo, más la veo en mí. Se me ocurrió escribir algo sobre esto. Yo pensaba que mi madre estaba en su tumba fría, y la he encontrado en mis ojos. Llevo su boca en la mía. Mis andares son los suyos, mis gestos y mi mirada. Si me dirijo a mis hijos, utilizo sus palabras. Todo lo que ella decía, lo digo sin darme cuenta. Toso como ella tosía, gasto las bromas de ella. Las madres no se van nunca, se quedan en los espejos, a observar cómo sus hijos, se les van haciendo viejos… Magdalena S. Blesa