Artesanía con Flores (CCXXXVII) : Braseros
A las estufas les había dedicado una segunda entrada recientemente
https://disfrutandoentreflores.blogspot.com/2026/01/artesania-con-flores-ccxxx-estufas-ii.html
Aunque había dejado una muestra de una colección de braseros del Palacio del Duque de Medinaceli del Museo Tavera de Toledo
https://disfrutandoentreflores.blogspot.com/2025/02/vamos-de-paseo-xcviii-museo-tavera.html
A los braseros, no le he dedicado un espacio en particular
Los braseros existen desde la
Edad Media en forma de recipientes metálicos, de piedra o de cerámica,
cuadrada, redonda o en forma de olla. También podemos dividirlos en braseros de
caja o bajos y de pie o altos. Además de los braseros de suelo, los había de
mesa para mantener calientes los platos,
del tipo enrejados o parrillas, y portátiles, para llevar los días fríos a la
calle. La badila o palilla, se empleaba para recoger y remover las brasas.
Se alimentaban con cisco, un
carbón vegetal menudo de encina, también llamado de tahona por ser empleado
preferentemente en la cocción del pan. También se utilizaba el erraj o arrax,
hueso de aceituna triturado por la rueda del molino de aceite. Este último se
consideraba el más adecuado para los braserillos de las damas, que se empleaban
en los estrados o tarimas en los que recibían a las visitas sentadas sobre
amplios cojines. En ellos se quemaban
pastillas de olor, de benjuí o de pétalos de rosa, o se calentaban
recipientes llenos de aguas de olor, de azahar, de jazmín, de limones o de
mirto.
Los braseros han sido uno de
los sistemas de caldeamiento más corrientes en España y la chimenea no logró
desbancarlo hasta la década de los
treinta del siglo XIX, aunque hoy en día todavía se utilizan algunos ejemplares
eléctricos.
Las palabras de 1841 de
Mesonero Romanos, uno de los retratados en el cuadro de Esquivel, en defensa
del brasero como “objeto puramente español” frente a la francesa chimenea,
justifican el destacado papel que a modo de homenaje tiene en esta obra:
“Y sin embargo de todas estas
razones, el brasero se va, como se fueron las lechuguillas y los gregüescos; y
se van las capas y las mantillas, como se fue la hidalguía de nuestros abuelos,
la fe de nuestros padres, y se va nuestra propia creencia nacional. -Y la
chimenea extranjera, y el gorro exótico, y el paletot salvaje, y las leyes, y
la literatura extraña, y los usos, y el lenguaje de otros pueblos, se apoderan
ampliamente de esta sociedad que reniega de su historia, de esta hija ingrata
que afecta desconocer el nombre de su progenitor.
Sentados alrededor del fuego : El brasero
El encendido tiene su arte particular, ya que hay que crear unas ascuas, introducirlas en el alma del brasero, y a base de airearlo con el panerillo, conseguir prender el resto del material.
Antiguamente lo que se hacía, era que las vecinas se pasaban por la casa de la que tenía una chimenea grande, y de ahí cogían una paletada de ascuas que vertían en una cubeta de lata, para llevarla a su brasero y prenderlo. Cuando el calor se venía abajo, es decir, comenzaba a dejar de calentar, se cogía la paleta o badila y se le echaba una firma, que no era otra cosa que remover el carbón, haciendo brotar a la superficie las ascuas, provocando una sensación de bienestar indescriptible. Normalmente el brasero va encajado en una tarima de madera que sirve para evitar el vuelco, ya que solía tener forma cóncava, teniendo la doble utilidad de aislar los pies del frío suelo. También suele ir tapado por una rejilla, para evitar quemarnos o que las faldillas de la mesa camilla se metan dentro y provoquen un incendio.
El brasero, aparte de servir para calentar, tenía otra utilidad que no posee ningún otro mueble de la vivienda, y es el de reunir a toda la familia a su alrededor, provocando el diálogo.
https://www.diariojaen.es/opinion/articulistas/tiempo-de-brasero-AY6537651
E brasero se ha convertido en una pieza identificativa de la cultura popular española y además es uno de los objetos más antiguos de la humanidad
En la pintura
Domingo Muñoz y Cuesta "La amiga" (en Córdoba). 1901
Maestro de Miraflores. El nacimiento de S. Juan Bautista







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