Viajando sin ir muy lejos (CCCXCVII) : Valle de Bujaruelo
En "Vivir entre Flores" le había dedicado una entrada al Valle de Otal y Bujaruelo
Hoy vuelvo a él a raíz de ver esta página
https://viajar.elperiodico.com/planes/valle-escondido-aragon-enamorado-senderistas-114021492
Me ha traído muy buenos recuerdos y aprovecho para hablar un poco de las vivencias que tuve en el viaje y algunas anécdotas curiosas
Entre gigantescas cumbres y
rozando el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido se abre paso el Valle de
Bujaruelo, un auténtico remanso de paz y tranquilidad en el que disfrutar de un
paraíso natural lleno de historia. Este lugar que hoy es destino vacacional
para los amantes del senderismo y la naturaleza, ha sido punto de tránsito para
comerciantes, pastores y viajeros que se veían obligados a atravesar la cadena
montañosa por diversos motivos.
Una de las joyas más valoradas del entorno es el puente románico de San Nicolás de Bujaruelo
También puede completarse la
ruta de la Cascada del río Ara, que es mucho más sencilla y culmina con una
preciosa vista del espectacular salto de agua. Así como la ruta a la Cola de
Caballo, algo más compleja, que lleva a otra cascada en el corazón del Parque
Nacional de Ordesa. La mejor época para cualquiera de ellas es la primavera, el
verano o el otoño.
Mi reportaje
- arces
- abeto rojo
- avellanos
- roble
- serbal
En el camino hemos encontrado algunas aromáticas:
- poleo
- orégano
- frambuesas
- fresas
- clavellinas
- carnívoras
Hace calor. Uno no se espera salir de Toledo para quitarse
del calor y llegar a un sitio igual de caluroso y más si tenemos en cuenta que
está en el norte.
Parece que al final del viaje (lunes 29 o martes 30), habrá
un alivio de las temperaturas.
NOTA: Escrita el 29-9-2022 Valle de Bujaruelo : no escribí nada de él o está en otro cuaderno distinto. Se ve que no tuve tiempo pues el lugar me impactó y era de una belleza alucinante con el Vignemale al fondo del Valle.
Dejamos el coche en una pista forestal con gravilla. Yo
caminé con mis sandalias ¡insólito! La gente subía en coche hasta el parking
que estaba mucho más arriba donde había una cafetería, un camping, un puente
medieval del S. XIII, precioso, junto a los restos de la ermita de S. Nicolás.
Recuerdo que Pablo y yo bebimos un agua cristalina y
fresquita que salía de un caño que indicaba que era potable aunque no tratada,
creo.
En el Valle paramos a descansar, hacer fotos y comer y de
regreso hice otra parada a cambiarme el calzado y ya me puse uno cerrado con
calcetines.
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