No es la primera vez que hablo de Cestas
https://disfrutandoentreflores.blogspot.com/2024/02/viajando-por-el-mundo-cxlvi-un-paseo.html
Hoy nos comparte Virtudes estas imágenes del Castillo Choisy Latour tomadas por su amiga Mari Elena
https://www.delcampe.net/fr/collections/cartes-postales/france/autres-communes-33/33-gironde-theme-chateaux-10025-chateau-choisy-la-tour-cestas-carte-photo-687042403.html?srsltid=AfmBOoos5WIUTNYfC8yUXq6G46gRvvUQo83N0ae8VGOeHftkSyH-ciumFue esta ilustración de Lizzie Spikes la que le trajo los recuerdos de infancia a Virtudes en torno al Castillo
Lo que cuenta Virtudes
La imagen de la pradera de narcisos amarillos que me acabas de enviar, me trae unos recuerdos inolvidables de mi infancia junto a mi hermana Loli. Lo recordamos a menudo. Cuando emigramos a Burdeos, conocimos a otros muchos emigrantes españoles. Hicimos amistad con una señora y su hijo que trabajaban cuidando de un castillo cerrado desde hacía muchos años. En aquel entonces era propiedad del ayuntamiento. Delante del Castillo había una inmensa pradera abandonada que en primavera se cubría con miles de narcisos amarillos. Loli y yo la atravesábamos con mucho cuidado, fascinadas por su belleza y perfume. Los domingos íbamos a pasar el día con los amigos cuidadores del castillo y tenemos unos recuerdos inolvidables de los cerezos en flor en el huerto, donde trepábamos para recoger las cerezas meses después. Recorríamos toda la naturaleza inmensa que rodeaba el castillo, libres y felices.
Durante unos años el castillo fue convertido en escuela primaria y todas las hectáreas convertidas en un urbanización de lujo, centro comercial... Y en una de las casas donde en el pasado crecían los narcisos, en primavera su jardín se llena de ellos, única herencia de su pasado.
El castillo escuela se llama Choisy Latour y casualmente compré a un kilómetro una pequeña casa, en 1980, que di en usufructo a los padres, hasta su deceso. Íbamos a comprar al centro comercial y la vista del castillo siempre nos recordaba nuestra infancia.
Y esto es lo que cuenta Loli después de haber leído esta entrada
¡Cuántos recuerdos tengo de
este castillo!
Me quedé allí unos días cuando
mamá dio a luz a Fanfy con Ana madre. Me encantaba ir. Y, por supuesto, el
espléndido campo de narcisos que me deslumbraba, con un rosal en medio que olía
de maravilla.
Y los domingos bajo el gran
tilo, las comidas con la familia Janeiro.
Podría contarles un montón de
historias, incluso acerca de cuando papá y Ríos consideraron comprarlo. Un sueño
que nunca se hizo realidad. Pero, aun así, son recuerdos preciosos.
También Loli, en los Alpes, se pasea en primavera detrás de su casa por un pradera llena de margaritas que nos recuerda la de los narcisos del Castillo.
Gracias, Virtudes, Mari Elena y Loli, por compartir
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