No te das la importancia que mereces, y vas dejando que la vida pase, y para ti no hay tiempo casi nunca, y nunca te regalas un detalle. Y corres, por la prisa de los otros, y llegas a tu vida siempre tarde, y va pasando el tiempo, y va pasando, y vas envejeciendo en el paisaje. Y no se te pregunta por tu risa, que se fue diluyendo con la tarde. Y siempre los demás, y para cuándo una cita contigo en cualquier parte. Te necesitas más de lo que piensas y nunca te detienes a escucharte, y tienes tantas cosas que decirte, pero no te pareces importante. Y siempre tú después, y siempre luego, y siempre, para ti, más adelante. Y siempre tú detrás, y siempre nunca, y el tiempo, que se va sin esperarte. Queda contigo en un lugar hermoso, lleva una flor para identificarte, y cuéntate la historia de tu vida, ya verás como vas a enamorarte. Porque no hay como tú nadie en el mundo, porque e...
Muchas gracias M. Angeles. La subida de los 350 escalones hasta la Abadía mereció la pena. Se puede hacer sin mucha dificultad porq hay varios sitios para parar y recuperar el aliento , para personas como yo, con cierto grado de dificultad respiratoria
ResponderEliminarQué barbaridad de escalones. Ya veo que mereció la pena. Los seguidores del blog te lo agradecemos. Menudo esfuerzo nos has ahorrado.
EliminarGracias, Matilde, por tan bonito reportaje.