Manuel de Falla demostró que la genialidad no necesita estridencias. Sin alardes ni provocaciones, sin espectáculos ni excesos, construyó un lenguaje musical que llevó el folklore español a la cúspide de la modernidad. Su vida austera y meticulosa, casi monacal, contrastaba con la intensidad de su música, en la que cada nota parecía haber sido destilada con precisión absoluta, libre de adornos innecesarios La casa de los Falla no solo estaba impregnada de cultura y disciplina, sino también de música. Su madre, pianista aficionada y apasionada de las melodías populares, fue su primera maestra, enseñándole a tocar el piano y a interpretar canciones de cuna y coplas andaluzas. Aquellas melodías tradicionales, que flotaban en el aire de la ciudad como un eco persistente, dejaron en él una huella imborrable. Cádiz , con su crisol de influencias musicales, sus fandangos y sus ecos árabes, se convirtió en su primer gran maestro. Manuel de Falla pintado por Ignacio de Zuloaga Dibujos de Pica...
Son estampas muy familiares. Preciosos cuadros, como bien dices parecen las fotos de un álbum de vacaciones. Gracias por compartir y por acordarte de mi!!!!
ResponderEliminarAsocié enseguida contigo el agua. Pensé que a esta artista le relajaba tanto el agua como a ti.
EliminarGracias, Matilde, por comentar, compartir y ser una fuente de inspiración.